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EL CA MBIO HACIA LA SOCI EDAD CA ZADORA , PESCADORA Y RECOL ECTORA ESPECIALI ZADA (I) (Memorias de Venezuela, N° 15, septiembre, 2010.)

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La comprensión de nuestras culturas milenarias supone una de las grandes tareas de la arqueología venezolana. Resulta valioso analizar, basándonos en los hallazgos materiales, la diversidad económica y cultural que nuestros pueblos ancestrales tuvieron hace más de siete mil años. En esta primera entrega se comprueba el tránsito de nuestras comunidades indígenas hacia la especialización de sus modos de vida: la caza, la pesca y la recolección. Tríada importante que nos revela los adelantos productivos, tecnológicos y socioculturales de nuestras raíces.

 

La diversidad económica y cultural venezolana posee una gran profundidad histórica que se interna en el más remoto pasado. Desde los inicios del poblamiento de nuestro territorio diversos grupos culturales han interactuado con el medio ambiente. El espacio temporal de arranque de esta diversidad sociocultural es precisamente el que ahora referiremos. A partir de alrededor de 7.000 a 5.000 años A.P. y hasta al menos 1.000 años A.P. se produce la transición entre la sociedad de cazadores de grandes mamíferos y la formación económico-social tribal en Venezuela. Este período es conocido en la arqueología venezolana tradicional como Mesoindio. Los cambios en el medio ambiente que definen el inicio del Holoceno Temprano modificaron profundamente las sociedades que habitaban nuestro territorio para el momento. Durante este ciclo las temperaturas globales aumentaron; los cascos polares cedieron y, por lo tanto, el nivel de las aguas inundó grandes extensiones de tierra anteriormente ocupadas; la cobertura vegetal retrocedió en algunas zonas intertropicales; nuevos medioambientes surgieron y se diversificaron en las cadenas costeras y en tierra adentro, y la megafauna se extinguió. En consecuencia, los contingentes humanos fueron obligados a movilizarse a otros territorios, a interactuar con medios nuevos y modificar sus estrategias de producción y su forma de organización. En el transcurso de esta etapa predominó un modo de trabajo relacionado con la caza, la pesca y la recolección, que probablemente estuvo presente de manera menos decisiva en el período anterior, durante el cual se convivió con la cacería de grandes mamíferos. En consecuencia, cambios en la producción, tales como la explotación de recursos en las costas, la recolección intensificada y la cacería de pequeños mamíferos, produjeron modos de vida diversificados y nuevas formas de organización social. Podríamos agrupar múltiples estrategias socioculturales reconocidas para este período en las siguientes variantes

diferenciadas productiva, ecológica, geográfica y tecnológicamente.

 

Las costas sucrenses

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consumidos (concheros),La primera variante corresponde a la presencia, sobre todo en la costa oriental venezolana, de grupos de pescadores y explotadores de recursos marinos de costa y alta mar que dominaban las técnicas de navegación y que, según las evidencias, poblaron las islas cerca

nas a nuestras costas sucrenses (Margarita, Cubagua, Manicuare, Trinidad, Tobago) y posteriormente se desplazaron hacia el resto de las Antillas. Los sitios de esta tradición en Venezuela, caracterizados todos por la presencia de inmensas concentraciones de residuos de gasterópodos y bivalvos forman la denominada tradición manicuaroide y representan una clara secuencia tecnológica de este lapso de transición de aumento y diversificación en los instrumentos de concha hasta la aparición de la cerámica, característica de la formación tribal. Su primera ocupación, denominada Cubagua (aproximadamente de 2325 años a.C.), comprende lascas líticas para fabricar arpones, martillos líticos para abrir conchas, algunos elementos de piedra pulida como las piedras de dos puntas, puntas de proyectil de hueso y concha y discos y anzuelos de conchas. La segunda, Manicuare (aproximadamente entre 1730 y 1190 años a.C.), presenta, además de lo anterior, gubias de concha, artefactos elaborados con la punta del botuto (strombus gigas) para la elaboración de embarcaciones, cuentas y colgantes de concha, piedra pulida y hueso, y pesas de redes. Las ocupaciones Punta Gorda y Carúpano, además de los objetos referidos, presentan escasa alfarería, lo que supone su relación con grupos tribales agroalfareros que desde tierra firme estaban entrando en contacto con ellos.
Los grandes concheros y la extracción en los manglares Una segunda variante productiva está representada a todo lo largo de las costas venezolanas por grandes concheros producidos por grupos recolectores y pescadores costeros en sitios como La Pitía (estado Zulia), Maurica o Pedro García (estado Anzoátegui). En estos concheros se encuentran fragmentos de instrumentos de piedra percutida utilizados para abrir las conchas de los gasterópodos y bivalvos para el consumo humano. Una tercera variante, muy restringida a ecosistemas delimitados de la costa nortes ucrense, es la de los recolectores de manglares, es el caso de lossitios Ño Carlos, Remigio, Las Varas y Guayana. El ecosistema de manglar jugó un papel significativoen el proceso de sedentarizacióny de cambiossociales entre las poblaciones de antiguos recolectores del noreste de Venezuela entre 5000 y 2000 años a.C., ya que representa un conjunto de complejas interrelaciones de la cadena alimenticia de excepcional importancia para las sociedades que dependen para su subsistencia de la recolección marina y constituye una fuente de mat

erias primas: madera, resinas, fibras, pigmentos, entre otras, así como también un extenso conjunto de fuentes de proteínas, especialmente una gran variedad de moluscos, peces, reptiles y pájaros que tienen su nicho en el manglar. Al margen de las variantes en los modos de trabajo de estas sociedades, la mayoría de sus sitios se hallan en concheros que presentan restos de moluscos, bivalvos y crustáceos, junto con otra fauna, como pequeños mamíferos y aves. Están asociados con instrumentos de piedra percutida para abrir las conchas (lascas, puntas, etc.), otros de piedra pulida destinados a la pesca (pesas) y a la agricultura incipiente (majadores, piedras de moler, etc.), y punzones, cuchillos y agujas de hueso o concha relacionadas con la industria textil y la elaboración de redes. Similar a la anterior, encontramos una cuarta variante vinculada con posibles recolectores, pescadores y cazadores en la costa oriental venezolana en sitios tales como El Conchero y El Peñón (estado Sucre). Sin estar en antiguos ecosistemas de manglares, representan pequeños concheros en los que básicamente se hallan instrumentos de piedra percutida con formas poco definidas y que podrían cumplir funciones múltiples en las actividades de cacería y recolección. Una quinta variante está representada por un modo de vida similar en las costas centrooccidentales, como se

manifiesta en los sitios El Heneal, Iguanas (estado Falcón) y Cabo Blanco (estado Vargas), en los que, además de los instrumentos de piedra percutida informal en pequeños concheros, se localizaron instrumentos de piedra pulida como piedras de moler y metates, que evidencian la presencia de prácticas agrícolas experimentales o protoagricultura.

 

La actividad protoagricultura y los cazadores de tierra adentro

 

Precisamente en relación con esta última actividad económica se desarrolla la sexta variante. En el sitio de Michelena (estado Carabobo) se han encontrado evidencias que manifiestan una ocupación de protoagricultores, quienes, además de dedicarse a la cacería y la pesca lacustre, parecen haber experimentado algunas prácticas de procesamiento de semillas manifestadas por la presencia de artefactos de piedra pulida como metates, piedras de moler y majaderos cónicos. Finalmente, una séptima y última variante está representada por grupos cazadores de tierra adentro, como los presentes en sitios como Canaima y Tupukén (estado Bolívar), los cuales están caracterizados por el uso de instrumentos de piedra percutida y pulida asociados con la cacería (afiladores, raspadores, cuchillos y puntas de proyectil). No queremos dar la impresión de que la aparición de un nuevo período supone la desaparición absoluta de los modos de vida precedentes. Pensamos lo contrario; tanto es así que aún en el presente persisten en algunas regiones venezolanas formas de organización sociocultural y estrategias productivas que se mantienen desde el surgimiento de las sociedades cazadoras, recolectoras y pescadoras especializadas, tales como los grupos pescadores costeros —en Sucre y Falcón, por ejemplo— y algunos grupos indígenas, como los warao, que aún subsisten de la pesca, recolección y cacería de pequeños mamíferos al interior del país.

 

                                                                                                                       RODRIGO NAVARRETE.

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