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EDUARDO
 

 

1 Aspectos biográficos

 

Nació en San Antonio del Golfo, municipio Mejía, estado Sucre, Venezuela, el veintiséis de septiembre de mil novecientos cuarenta y nueve. Su padre fue Jesús Millán Allen y su madre Doña Josefa Lanza. Tuvo una infancia saludable, en compañía de tres hermanos y cuatro hermanas, destacándose como un niño educado, de conducta ejemplar. El 4 de marzo de 1973 contrajo nupcias con Carmen Rosario Rivero González. De esa feliz unión conyugal nacieron: Vladimir Eduardo, Franklin José y Adriana Carolina.

 

La época: contexto histórico social en que se desarrolla el pensamiento pedagógico y la actividad educacional

 

La Venezuela en la que le toca vivir su infancia y juventud es un país setenta por ciento rural, en pleno boom petrolero, marcada por un creciente éxodo poblacional de los campos hacia los centros de producción industrial. Son tiempos de convulsión política acentuada. Como punto de partida tomaremos el 23 de enero de 1945 cuando fue derrocado el dictador Marcos Pérez Jiménez (1914–2001), inaugurándose así el llamado periodo democrático venezolano, constituido por cuarenta años de democracia representativa en la cual la hegemonía de la derecha más retrógrada llevó al país hacia un caos que desembocó en los desórdenes públicos detonantes del Caracazo. A este periodo de la historia política venezolana se le conoce como Cuarta República.

 

 A tal respecto se puede caracterizar la dictadura perejimenizta del siguiente modo:

 

Aunque el régimen personalista que presidió Marcos Pérez Jiménez (1952-1958) ha sido el más corto de la Historia de Venezuela, si se lo compara con el Liberalismo Paecista que duró 18 años (1830-1848); el Liberalismo Guzmancista el mismo tiempo (1870-1888); y el Gomecismo, 27 años (1908-1935); durante el mismo se implementaron importantes medidas orientadas a transformar el medio físico venezolano. En tal sentido, en este período se llevaron a cabo la construcción de obras públicas tales como: la Autopista Caracas-La Guaira (1953), la planta siderúrgica del Orinoco (1953), la Avenida Urdaneta (1954), y el Centro Simón Bolívar, entre otras. No obstante, pese al notable cambio en infraestructura que experimentó Venezuela (sobre todo Caracas) en este lapso, el mismo se caracterizó por el establecimiento de una férrea dictadura que disolvió a los principales partidos políticos (AD y PCV), sindicatos obreros, y en general, a cualquier tipo de oposición. Lo que en definitiva significó la interrupción de la democracia en este período de la Historia del siglo XX venezolano. (www.venezuelatuya.com)

 

Después de la caída de Marcos Pérez Jiménez se constituyó una Junta de Gobierno presidida por el Comandante en Jefe de la Marina, Contraalmirante Wolfgang Larrazábal (1911-2003), la cual tuvo vigencia entre el 23 de enero de 1958 y el 14 de noviembre del mismo año. Aunque Larrazábal se ganó el afecto popular por aparentar ser un hombre ameno, de sanas intenciones y sin ambiciones concupiscentes, no faltaron militares ambiciosos que intentaran derrocarle, pero se encontraron con la muralla de un pueblo dispuesto a defenderlo. Wolfgang Larrazábal renunció a la Presidencia de la Junta de Gobierno para dedicarse a una campaña electoral breve (14 días) por la Presidencia de la República. A pesar de la vertiginosa campaña, Larrazábal respaldado por la Unión Republicana Democrática (URD) y el Partido Comunista de Venezuela (PCV) logró 902.000 votos contra 1.284.092 de Rómulo Betancourt, respaldado por Acción Democrática (AD).

 

Al renunciar Wolfgang Larrazábal a la Junta Patriótica, asumió su puesto el Dr. Edgar Sanabria. Sanabria duró tres meses en el poder, y durante ese tiempo promulgó dos importantes leyes: la de Impuesto complementario para las Compañías Petroleras y la Ley de Universidades, a través de la cual se le dio autonomía a las casa de educación universitaria. Rómulo Betancourt asciende al poder el 13 de febrero de 1959 con un pesado lastre como conspirador y golpista. Participó en el golpe de estado contra el Presidente Isaías Medina Angarita (18 de octubre de 1945), presidiendo la Junta Revolucionaria de Gobierno, y en el derrocamiento de su copartidario Rómulo Gallegos (1884-1969) el 24 de noviembre de 1948, mediante el cual se instaló una Junta Militar presidida por Carlos Delgado Chalbaud.

 

El segundo periodo de Rómulo Betancourt se caracterizó por un distanciamiento con los gobiernos progresistas de América Latina, mientras que por el contrario se aferró a los dictámenes del imperio norteamericano de combatir el comunismo en el hemisferio. Fue una época de masividad de la educación, se promulgó una nueva constitución (1961), que solamente reconocía el idioma castellano como lengua nacional, desconociendo así el derecho de los pueblos indígenas a expresarse en sus lenguas maternas, no se reconocía la autonomía del Poder Electoral, fundamentalmente se ejercía la democracia a través de la representatividad y no de la participación protagónica del pueblo, cuestión que perduró hasta la llegada de Hugo Chávez al poder. Se reconoció el derecho al voto a partir de los dieciocho años de edad tanto para hombre como para mujeres.

 

Cuando Jesús Eduardo Millán Lanza contaba con diez años de edad se produjo un hecho inusitado en el continente: el 1º de enero de 1959 triunfó la Revolución Cubana. El 24 de enero de 1959, al cumplirse un año del derrocamiento de Marcos Pérez Jiménez, Fidel Castro Ruz pronunció un mitin multitudinario en El Silencio (Caracas). Este hecho permeó el entusiasmo de la masa estudiantil venezolana y del pueblo caraqueño por décadas y fue la inspiración de los movimientos de izquierda venezolanos con los que Jesús Millán simpatizaba.

 

Del mismo modo que la visita de Fidel provocó el entusiasmo popular venezolano, se acentuó la furia anticomunista de Betancourt. La declaratoria de guerra contra el comunismo fue un hecho cierto. Ante esta posición del mandatario, la juventud accióndemocratista se dividió y como consecuencia surgió el Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR), quienes trataban de emular la experiencia de la Sierra Maestra, generándose una cruenta lucha entre gobierno y guerrilla, cobrando el peor saldo el movimiento revolucionario venezolano.

 

 Luego de Betancourt sucedió en el poder Raúl Leoni (1905-1972). Fue electo Presidente de la República, como candidato de Acción Democrática, para el periodo del 11 de marzo de 1964 al 11 de marzo de 1969. Este gobierno continuó con las políticas de entrega petrolera a las transnacionales gringas, respetó las concesiones vigentes y asumió los contratos de servicios como el fundamento para el desarrollo de la industria petrolera. Durante este periodo se inició el proceso de pacificación de la guerrilla venezolana a sangre y fuego, disminuyó la mortalidad infantil y el analfabetismo pasó de 49% en 1950 a 20% en 1966. Al mismo tiempo se impulsaron programas para el desarrollo armamentista, construcción de instalaciones militares y renovación de los equipos de apoyo y materiales de guerra. Ocurre la tercera división del partido de gobierno (AD), surgiendo de esta separación el MEP, fundado por Luis Beltrán Prieto Figueroa.

 

Rafael Caldera (1916-2009), fundador del partido socialcristiano COPEI, sucedió en el poder a Raúl Leoni luego de ser electo Presidente de la República para el periodo 1969-1974, miembro periodo que se caracterizó por un estancamiento en la economía venezolana debido a la baja de los precios del petróleo, lo cual fue una consecuencia directa de la inflación norteamericana. A pesar de que se le reconoce como el pacificador del país, legalizó al Partido Comunista de Venezuela, que había pasado de nuevo a la clandestinidad, en su periodo se produjeron persecuciones políticas, encarcelamiento a líderes estudiantiles, torturados y muertes.

 

Durante este periodo se clausuran las escuelas técnicas en el país y se allana la Universidad Central de Venezuela, durante dos años, como una estrategia para desarticular los movimientos revolucionarios que tenían fuerte influencia dentro de su estudiantado. Entre 1974 y 1979 gobernó el país el Br. Carlos Andrés Pérez (1922) de Acción Democrática. Pasó a la historia como el primer Presidente condenado el día 30 de mayo de 1996 por malversación de fondos públicos.

 

Durante su primer mandato se nacionalizaron las industrias del hierro y petrolera. En el campo cultural se reconoce en su primer año de gobierno la creación de la Biblioteca Ayacucho (selección de obras maestras de la literatura latinoamericana) y el Plan de Becas “Gran Mariscal de Ayacucho”, para la capacitación de estudiantes venezolanos en el extranjero. Fue una época de bonanza petrolera en la que se popularizó el slogan “Con los adecos se vive mejor”.

 

El próximo Presidente después de Carlos Andrés Pérez fue el Dr. Luis Herrera Campins (1925-2007) del partido socialcristiano COPEI. Es el primer Presidente vetado por los medios de comunicación por haber la prohibido la transmisión de publicidad de cigarrillos y bebidas alcohólicas, institucionalizó la música llanera como música nacional, obligando a las radioemisoras a cumplir con el decreto del uno por uno; es decir que por cada tema extranjero radiodifundido se debía transmitir uno venezolano, institucionalizó la radiotransmisión del Himno Nacional de Venezuela, culminó e inauguró la primera etapa del Metro de Caracas, inauguró el teatro Teresa Carreño, creó el Sistema Nacional de orquestas sinfónicas, bajo la dirección del maestro Abreu. Se creó la Corporación de Mercadeo Agrícola, para abaratar el costo de los alimentos, pero al final de su mandato esta red de comercialización ya estaba plagada de corruptelas.

 

El signo negativo más destacado de este periodo de gobierno fue la devaluación de la moneda, lo cual condujo al llamado “viernes negro” (18 de febrero de 1983), de efectos devastadores para la economía nacional. De esta época se recuerda el escape de Vinicio Carrera, ministro de Luis Herrera, quien huyó del país con 200 millones de dólares en un maletín y se fue a Londres. A los cinco años regresó a Venezuela con la causa prescrita.

 

 Después de Luis Herrera asumió la Presidencia de la República el Dr. Jaime Lusinchi (17-5-1924), quien gobernó al país desde 1984 hasta 1989. En este periodo se acentuaron problemas como la inflación, el desempleo, narcotráfico, corrupción administrativa, alto costo de la vida y privatización de la educación superior. Tres aspectos fundamentales caracterizaron este gobierno: la reforma del Estado, el refinanciamiento de la deuda externa y los casos de corrupción. A comienzos de 1985 el Ministro de Planificación Luis Raúl Matos Azócar presentó la propuesta del VII Plan de la Nación el cual generó polémicas entre el sector empresarial. Las fuertes críticas de la burguesía empresarial venezolana truncaron la realización de éste, lo que causó la renuncia del Ministro. Se registra en este periodo un paro de universidades de seis meses, el cual generó fuertes protestas.

 

El Pacto Social y la restructuración del Estado no lograron satisfacer las expectativas de los venezolanos.

 

En medio de una creciente ola de descontentos populares Carlos Andrés Pérez es electo nuevamente presidente para gobernar el periodo 1989-1993). No culminó su mandato porque el 21 de mayo de 1993 el Congreso de la República lo suspendió de sus funciones. Otro adeco asumió la presidencia provisionalmente. En esta oportunidad le correspondió a Octavio Lepage (24-11-1923), quien en su condición de Presidente del Congreso se desempeñó desde el 21 de mayo hasta el 5 de junio de 1993. Treinta días después el Congreso Nacional designó al Senador Ramón J. Velásquez para que culminase el periodo truncado de Carlos Andrés Pérez. Carlos Andrés Pérez implementó el denominado Paquete de Medidas Económicas destinado a la liberación de la economía y a la atenuación de la crisis social.

 

La Carta de Intención con el Fondo Monetario Internacional sumergió al país en las fauces del neoliberalismo. La eliminación del cambio diferencial, devaluación de la moneda, eliminación de barreras arancelarias al comercio, liberación de las tasas de intereses bancarios sobre el saldo deudor, fueron algunas de las medidas contempladas que desesperaron a la población. Como consecuencia se produjo el Caracazo, cuando los habitantes de los cerros bajaron clamando justicia el 27 y 28 de febrero de 1992. Además Carlos Andrés Pérez tuvo que enfrentar dos intentos de golpe de estado, el primero el 4 de febrero de 1992, liderado por el actual Presidente Hugo Chávez Frías (28 de julio de 1954) y el 27 de noviembre de 1992, motivado por los mismos sucesos del 4 de febrero anterior.

 

 Con Hugo Chávez en la cárcel ocurrió el ascenso por segunda vez de Rafael Caldera a la Presidencia de Venezuela. Es importante señalar, que al ser rechazado Caldera por su partido COPEI para la candidatura a los comicios de 1993, éste funda el partido Convergencia y se lanza al ruedo electoral apoyado por una coalición de partidos de izquierda denominada el chiripero. Caldera inició su mandato con la suspensión de las garantías constitucionales durante dos años. Crisis bancaria, difícil situación económica, privatización de la educación superior, privatización de las empresas básicas y la entrega de nuestro petróleo a consorcios extranjeros, mediante la apertura petrolera, fueron los signos más relevantes de este periodo que duró desde 1994 hasta 1999. Obligado por una fuerte presión popular, tuvo que indultar al Comandante Hugo Chávez Frías, quien llegó a gobernar a Venezuela desde 1999 hasta nuestros días, constituyendo el primer Presidente en proponer las más profundas transformaciones económicas, políticas y sociales, para enrumbar a Venezuela por la senda del socialismo.

 

Ambiente nacional: medio social y familiar en el cual se formó

 

 El medio social y familiar en el cual se formó Jesús Eduardo Millán Lanza está representado por una familia humilde. Su padre era comerciante, posteriormente obrero del Ministerio de Obras Públicas Estadales, y su madre una señora respetable de oficios del hogar, regente de una pequeña venta de comidas, quien tuvo el orgullo de contar con cuatro de sus hijos en la profesión docente: Divinia, Emira, Guillermina y Jesús Eduardo Millán Lanza.

 

Se trata de una Familia humilde con ascendentes residenciados en buenas zonas de la capital, pertenecientes a una clase media acomodada, cuyos descendientes cursaron estudios superiores en universidades de Caracas. La casa natal de Jesús Millán aún se encuentra ubicada en el centro del pueblo, en la avenida La Marina, a orillas del Golfo de Cariaco, por cuyo frente pasa la carretera nacional que conduce de Cumaná a Carúpano. San Antonio del Golfo es un pueblo de pescadores y comerciantes ubicado en la zona oriental de Venezuela, en el estado Sucre. En él vivió permanentemente Jesús Millán hasta los doce años, en medio de un ambiente apacible. A partir de esa edad, retorna a su pueblo natal en los periodos de vacaciones escolares, a reunirse con sus amigos, con quienes frecuentaba ir a la playa y reunirse por las noches en el malecón.

 

 Corresponde su medio social de los primeros años con un estilo de vida predominantemente popular, relacionado con jóvenes de su edad que también estudiaban alejados de su hogar. Entre los años 49 y 60 San Antonio del Golfo se comporta como una población de un floreciente comercio, el cual constaba de mercaderías de productos agrícolas, pescado salado, papelón, artesanía y los suculentos chorizos confeccionados por Doña Guillermina Lanza, abuela materna de Jesús Millán. En Caracas, la década de los sesenta y setenta está caracterizada por grandes oleadas de estudiantes provenientes del interior. Las plazas Oleary y Diego Ibarra en el Centro Simón Bolívar y Plaza Las Mercedes eran salones a cielo abierto donde los estudiantes iban a practicar sus exposiciones. En esos espacios públicos Jesús Millán ensayaba sus características de excelente maestro explicándole a sus compañeros.

 

Medio escolar: centros en que estudió, influencia que ejercieron estos centros y sus maestros

 

 Cursó la educación primaria en la escuela “Nicanor Fariñas” de su pueblo natal, entre los años 1956 al 1962. Entre sus docentes de educación primaria destacan Dorixa La Rosa Cabrera, María Luisa Morales, Santa Rodríguez y el maestro Márquez, de quienes siempre guardó buenos recuerdos. La escuela Nicanor Fariñas era una escuela típica de pueblo en la que tocaban campana para entrar y salir, se programaban actos culturales y desfiles cívicos en las fechas patrias, los maestros y maestras respetaban los valores, los cuales daban a conocer.

 

Al finalizar la educación primaria, a la edad de doce años, tuvo que separarse del hogar para trasladarse a la ciudad de Cumaná donde cursó estudios de secundaria en la Escuela Técnica Industrial “Emilio Tébar Carrasco”, entre los años 1962 al 1966, donde aprobó de primero a cuarto años, obteniendo el título de Perito Electricista. Luego se residenció en Caracas para culminar el bachillerato en la Escuela Técnica Industrial de los Chaguaramos, entre los años 1966 y 1968, donde obtuvo el título de Técnico Electricista. Su primera residencia cumanesa fue en casa de una familia amiga residenciada en el sector denominado Caigüire. Luego se mudó a la residencia de la señora Josefa María Castañeda, ubicada en la calle Cedeño. Ahí compartía habitación con Freddy Castañeda, quien refiere en conversación informal realizada el 30 de marzo de 2010:

Jesús Eduardo Millán Lanza como estudiante se ganó lo que fue, porque no repitió nunca, vivía con esos libros estudiando. Jesús Eduardo tuvo muchas amistades. El sólo hecho de tratarlo, dejaban entrever su didáctica para todo, hasta conversando con alguien, sorprendía porque dominaba siempre ese poder de persuasión con el que se hacía entender fácilmente.

 

Al culminar su periodo de estudios técnicos en Cumaná decidió irse a Caracas con el fin de proseguir estudios universitarios. Entre 1969 y 1971 asistió a la Universidad Central de Venezuela como estudiante de Ingeniería Eléctrica, donde cursó del 1º al 4º semestre, interrumpiendo sus aspiraciones de ingeniero para volcarse hacia una vocación que lo llevaría hasta el Instituto Pedagógico de Caracas, donde se tituló de Profesor en Matemática y Física, durante el lapso comprendido entre 1972 a 1977. La causa de la interrupción fue el cierre de la Universidad Central de Venezuela durante el primer gobierno de Rafael Caldera (1916-2009) La actividad formativa de Jesús Eduardo Millán Lanza no culminó con la obtención del título de pregrado, sino que en el lapso 1989 hasta 1990 obtuvo el título de Especialista en Planificación y administración de la Educación Superior, a través de la Universidad “Rafael Urdaneta”. De igual modo, prosiguió la superación postgraduada, en la misma universidad, entre los años 1991 y 1992, como cursante de la Maestría en Planificación y Administración de la Educación (faltando presentar la tesis).

 

En el campo laboral se desempeñó como profesor por horas de las asignaturas Matemática y Dibujo de 1º a 4º años de bachillerato en el “Colegio Américo Vespucio” de Caracas durante el periodo 01 de octubre de 1970 hasta el 39 de septiembre de 1974. Entre los años 1974 y 1979 laboró como profesor por horas de las Asignaturas Matemática y Física, de 1º a 3º años de bachillerato, en el Liceo “Armando Reverón” de Catia La Mar, estado Vargas. Paralelamente cumplió su papel docente, en este mismo periodo de tiempo, en el Liceo “Fray Pedro Ágreda”, ubicado en el sector de “El Valle” en Caracas. A partir de 1979 hasta el 30 de septiembre de 1980 dictó la cátedra de Física para 5º años de Ciencias y Normal en el Liceo “Simón Rodríguez” de Carúpano, estado Sucre. Definitivamente, Cumaná sería su lugar de asiento laboral, y de residencia familiar. En esta ciudad se desempeñó como profesor por horas en el Liceo “Modesto Silva” (nocturno), dictando las asignaturas Física de 5º año y Matemática de 4º año de Ciencias y Humanidades. Luego ocupó el cargo de Jefe del Departamento de Matemática y Física, a tiempo completo, con doce horas docentes de 1º a 3º años en el Liceo “Cruz Salmerón Acosta”, desde 1981 hasta 1989.

 

De modo paralelo (entre 1982 al 1989) dictaba clases de Matemática de 5º año de bachillerato en el Liceo “Antonio José de Sucre”. Entre los años 1981 y 1984 dictó cursos en el Programa de Profesionalización de Educación Primaria, en las asignaturas Matemáticas I y II, Física I y Estadísticas. Asimismo, tutoró los cursos en el Programa de Profesionalización de Educación Media, en las asignaturas Estadística I, II y III. Dictó talleres sobre el modo de iniciación al sistema del Instituto Universitario de Mejoramiento Profesional del Magisterio y fue elaborador y administrador de pruebas en las asignaturas mencionadas en el señalado Instituto. A partir del 04 de junio de 1989 hasta el 31 de febrero de 1994 se desempeñó como profesor a dedicación exclusiva en el Programa de Educación Integral de la Universidad de Oriente (Cumaná, estado Sucre). Es necesario señalar, que Jesús Millán tuvo que renunciar al cargo de Profesor en Educación Media para dedicarse en la Universidad de Oriente, pero, al no aprobar algunos requisitos para ingresar a la categoría de Profesor Titular quedó cesante. En el espacio de tiempo que va del 02 de mayo de 1994 hasta el 26 de enero de 1999 se desempeñó como Jefe del Departamento de Personal de la Dirección de Educación Estadal, adscrita a la Gobernación del Estado Sucre. Entre 1996 y 1998 trabajó como Profesor de Física Suplente en la Escuela Básica de Adultos, nocturno, “Modesto Silva”. Luego, de suplente logra ser contratado, desde el 01 de diciembre de 1998 hasta el día de su muerte como profesor por horas en la referida institución.

 

Del mismo modo asumió, en calidad de profesor contratado, entre 15 de octubre de 1999 y el 26 de octubre de 2000, el cargo de profesor por horas en la Unidad Educativa “Gran Mariscal de Ayacucho”. Para el momento de su fallecimiento, el cual se produjo el 16 de marzo del año 2005, Se desempeñaba como Docente Coordinador (Encargado) de la Subdirección en la Unidad Educativa “Gran Mariscal de Ayacucho”.

 

Participación en diferentes tipos de luchas

 

El hecho de tener que desprenderse del hogar, ubicado en el interior del país, y residenciarse en casas de familiares o amistades exigían culminar con celeridad los estudios, razón por la cual estaba vedada la posibilidad de distraer el tiempo en actividades que no tributaran directamente hacia el logro académico. En esa época aún pesaba sobre el venezolano el control y la autoridad impuesta de los padres, cuyo sello permanecía indeleble a pesar de la distancia. Por otro lado, los finales de los sesenta y toda la década de los setenta estuvieron signados en Venezuela por una intensa represión policial hacia todo aquello que tuviese relación con sectores insurgentes. Sin embargo, las ideas del pensamiento político izquierdista afloran en Jesús Millán desde el momento en que el maestro Luis Beltrán Prieto Figueroa funda el Movimiento Electoral del Pueblo. Ya en el año 1973 se encuentra dentro del inmenso colectivo que apoyó el surgimiento del Movimiento Al Socialismo (MAS).

 

De esta época se le reconoce como un activista en pro de la candidatura del Dr. José Vicente Rangel. En esta época entra en contacto con el señor Narciso Pacheco, colaborador y organizador político del recién surgido MAS, en El Paraíso, con quien mantiene fructíferas conversaciones en el campo de las ideas marxistas. Según la opinión de José Luis Fariñas, compañero de residencia en la casa de Doña Cruz María Certad Millán, ubicad en San Bernardino (Caracas), Jesús Millán cumplía con el perfil para ser un excelente dirigente universitario. Era un extraordinario estudiante de Ingeniería Eléctrica en la UCV, pero con el allanamiento de la Universidad Central durante el primer mandato de Caldera (1916–2009) se frustraron esas aspiraciones.

 

 En cuanto a su participación en actividades de carácter social, estuvo entre los organizadores del Comité Pro San Antonio del Golfo; sociedad de amigos San Antonianos residentes en Caracas, cuyas actividades generaban fondos económicos para realizar donativos y jornadas recreacionales en su pueblo. Cada trece de junio, día del patrono, una treintena de Antonianos regresaban al pueblo, al reencuentro que tuvo tres ediciones.

 

Del mismo modo, participó entre el grupo de San Antonianos que conjuntamente con el Profesor Francisco Alemán Parra lograron la creación Liceo Combinado “Francisco Mejía”, actualmente “Francisco Alemán Parra, en honor a su principal promotor de San Antonio del Golfo.

 

Ya en su desempeño profesional fue miembro activo del Colegio de Profesores de Venezuela, seccional Sucre, donde se destacó consecuentemente, aunque no fuese un gremialista propiamente dicho, y a su paso por la Universidad de Oriente se unió al grupo de docentes universitarios que constituyeron la Fundación Pedagógica Escenario.

 

Por su destacada trayectoria como educador fue merecedor de reconocimientos, entre los que destacan: Orden Andrés Bello, en enero de 1985; diplomas y oficios de reconocimiento como colaborador especial en las Olimpiadas Matemáticas, en los años 1979, 1981 hasta 1989; reconocimiento por su colaboración especial y su destacada actuación en el Liceo “Cruz Salmerón Acosta” , en los años escolares 1984-85 y 1986-87; reconocimiento como cooperador, responsable y ético en la facilitación de cursos de implantación de Educación Básica (Zona educativa del Estado Sucre, 1987); reconocimiento como colaborador en el curso de Mejoramiento para Docentes (Convenio UDO-UPEL, 1992) y reconocimiento como colaborador en los cursos intensivos de 1993 dictados por la Universidad de Oriente.

 

2. Conocimiento de la problemática educacional de su tiempo

 

Jesús Eduardo Millán Lanza fue un docente cuyo conocimiento de la problemática educacional de su tiempo se puede evidenciar en la constante necesidad de superarse, como expresión de la importancia de estar a tono con los requerimientos de la época. Fue miembro activo de la Fundación Escenario, coalición de profesores universitarios de la Universidad de Oriente, quienes a través de su órgano de circulación semanal discurrían sobre la problemática pedagógica contemporánea, a la vez que organizaban simposios, congresos y talleres que planteaban el debate educativo de la década de los noventa.

 

Dentro del extenso temario de los cursos, talleres y jornadas a las cuales asistió como participante y facilitador destacan: educación popular, actualización en el campo de la enseñanza de la Matemática, actualización docente para maestros de Educación Básica, evaluación institucional, integración escuela-comunidad, problemática del aprendizaje de la lengua escrita y el desarrollo del pensamiento lógico-matemático, perfil del facilitador en la escuela nueva, educación para la prevención de riesgos sísmicos, uso de textos y recursos para el aprendizaje, gerencia educativa, relaciones interpersonales y ética, matemática creativa, educación descentralizada y democracia participativa, planificación en el contexto de la investigación-acción, estadística educativa, legislación laboral pública, mejoramiento de la gestión escolar, diseño curricular de la Educación Básica, administración y gerencia de recursos humanos, asesoría a círculos de acción docente, bases legales de la administración pública, prevención integral (drogas, embarazo precoz, sexualidad…), entre otros.

 

Se puede decir que este destacado educador no se limitó a ser un simple formador de jóvenes de educación media, sino que su labor pedagógica trascendió hasta un importante número de docentes en servicio del estado Sucre y hacia nuevas generaciones de maestros en proceso de formación, quienes recibieron su influjo desde las aulas de la Universidad de Oriente. Viajó por todo el estado nororiental de Venezuela comunicando su visión de una educación matemática contextualizada con el ámbito sociocultural del niño, recalcando la importancia de afrontar la función docente como un apostolado circunscrito a la puntualidad, la buena presencia y la riqueza de saberes para orientar adecuadamente a las generaciones futuras.

 

3. Concepciones sociopolíticas y filosóficas

 

Jesús Eduardo Millán Lanza fue un hombre comprometido con el pensamiento progresista, políticamente fue militante de izquierda que acompañó el proceso liderado actualmente por el Comandante Hugo Chávez frías. Tenía una concepción del compromiso político absoluto, para él no existían términos medios o ambiguos. Planteaba que “se estaba con la revolución o no”. De manera análoga pensaba con respecto al hecho educativo, del cual tenía una concepción preferentemente delineada hacia el cumplimiento del deber como educador bajo los preceptos de la ética profesional. Consideraba que el docente debía ser un modelo para sus alumnos, tanto físicamente como espiritualmente. Desde la salud bucal hasta la talla eran aspectos que él recomendaba cuidar. Con frecuencia expresaba que un docente panzón era sinónimo de descuido personal, deterioro que se originaba en bajos niveles de autoestima y desprecio hacia los alumnos. Evitaba ingerir licor en lugares públicos, mucho menos cercanos a los recintos educativos. Sus amistades se originaron más en el seno de su actividad educativa que en parrandas y convites festivos.

 

Le otorgó a la lectura un espacio vital y necesario para la formación del individuo. A pesar de ser profesor de matemática no descuidaba aspectos del lenguaje como la ortografía, la dicción y la redacción. Aunque no penalizaba a sus alumnos en los exámenes por cometer faltas ortográficas se las señalaba y les proponía el modo de corregirlas. Pensaba que la educación debía estar contextualizada con el ambiente sociocultural que rodeaba al individuo, al respecto decía que “si el mundo circundante es el punto de partida para la enseñanza de la matemática, entonces el niño entendería su utilidad”.

 

En relación con la enseñanza de la matemática en los primeros grados de educación primaria planteó: Se recomienda, para la enseñanza en los primeros grados, que el docente trabaje necesariamente con materiales concretos al inicio de los temas (semillas, cajas, chapas, paletas, etc.) luego con materiales semi-concretos (láminas, dibujos en el pizarrón, etc.) y al final haga uso de los símbolos que constituyen la parte abstracta de la enseñanza. (Millán, 1993, p. 3) Consideraba que la matemática brindaba al niño los elementos necesarios para enfrentar con éxito los inconvenientes de una sociedad injusta, en función de permitirle resolver problemas de su entorno, a la vez que le posibilitaba alcanzar sin tropiezos la profesionalización en cualquier área.

 

 

Referencias:

 

Marcos Pérez Jiménez después de la independencia. En: Internet: www.venezuelatuya.com, recuperado el 30 de marzo de 2010.

 Millán Lanza, Jesús Eduardo. Algunas consideraciones acerca de la enseñanza de la matemática en la Educación Básica. En: Escenario. Cumaná, 30 de mayo de 1993, p. 3

------------- Currículum Vitae.

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