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Tomando en cuenta las características de la educación venezolana de la denominada cuarta república, se puede afirmar que la misma heredó de la colonia un acento predominantemente tradicionalista. A partir de 1940 el gobierno de López Contreras decide reorientar la política educativa venezolana mediante la aprobación de una Ley de Educación que instrumentaría la renovación educativa y orientaría el nuevo espíritu de la nación. Bajo esa premisa se suscitaron diferentes reformas educativas en Venezuela, las cuales no alcanzaron satisfacer las necesidades educativas de una población seducida por un ideal de educación transformadora que jamás llegó a concretarse. Para la época de López Contreras se concibió como un hecho novedoso y necesario la capacitación tecnológica ya que la educación memorística imperante hasta ese momento había dejado en el abandono la formación manual y las artes mecánicas. En ese sentido, se constata que los dos primeros tercios del siglo XX venezolano en materia educativa estuvieron signados por un amplio predominio de la corriente  naturalista, cuya filosofía positivista echó  las bases de  un sistema educativo rezagado ante el desarrollo, que preparaba al individuo en función de las necesidades productivas de la sociedad capitalista. Aunque se le pueda reconocer a esta etapa rasgos favorables como lo son la ruptura con el tradicionalismo escolástico, la formación del hombre práctico en consonancia con las necesidades de la ciencia y la tecnología, así como  el desarrollo de hábitos y habilidades, es preponderante reconocer que a la luz de esta corriente se despreciaron las humanidades, la formación de valores, se limitó al maestro a un papel conductor y verificador en un contexto educativo mecanicista.

Sin embargo la pedagogía positivista no era desconocida en Venezuela. La misma entró al país en el programa educativo de 1912, cuando Gil Fortoul fue Ministro de Instrucción Pública, proponiendo la novedad de la ciencia la y la técnica. Posteriormente la asunción de los postulados de la Escuela Nueva ocurre en Venezuela a través de Luis Beltrán Prieto Figueroa en 1932.

La pedagogía venezolana de los años subsiguientes, hasta entrada la década de los noventa estuvo definida por una constante búsqueda de modelos educativos foráneos que pudieran enrumbar a la educación venezolana hacia la modernidad, procurando la búsqueda de la elevación de los indicadores estadísticos, más por la necesidad de demostrar éxito en la gestión de las políticas educativas públicas que por una verdadera orientación hacia el mejoramiento social.

Las series de reformas en el campo educativo venezolano se consideran como inconclusas. En este sentido el Currículo Nacional Bolivariano constituye el fundamento de la revolución bolivariana que proporciona continuidad a un proceso de cambio de la educación con la finalidad de transformar la sociedad hacia un modelo de producción socialista, cuyas ideas venían siendo propuestas por el Movimiento Pedagógico de Venezuela, Asamblea Nacional de Educación (1998), Constituyente Educativa (1999), entre otros, y que hoy se concreta en la Ley Orgánica de Educación vigente.

En este sentido, se puede visualizar claramente que existen tendencias en el campo pedagógico venezolano, las cuales determinan el fin de la educación, la concepción de hombre que se aspira formar y la orientación metodológica en función de posturas filosóficas, psicológicas y sociológicas que se asumen desde cada tendencia y que luego permean el proceso educativo.

Vale la pena señalar, que la educación como fenómeno social tiene que ponerse a tono con las realidades del momento histórico, delimitándose de ese modo su carácter histórico y clasista. En función de esto, la educación  venezolana se plantea “formar un ciudadano y una ciudadana para la libertad, consciente de sí mismo y sí misma, de su compromiso histórico y social para llevar bienestar, felicidad, fraternidad y justicia a los hermanos y hermanas que conforman la unidad planetaria”. [1]

Es necesario que el proceso revolucionario venezolano rompa con los paradigmas tradicionales de la educación venezolana, por lo tanto urge formar maestros para la era del socialismo del siglo XXI. En este contexto se crea el Programa Nacional de Formación de Educadores en la Misión Sucre,  orientado a tales fines. En este contexto el Profesor Asesor es el pilar fundamental para lograr el nuevo educador. Se observa que en uno de los componentes del Programa Nacional de Formación de educadores y Educadoras como lo es el Componente Vinculación Profesional Bolivariana hace falta asumir una metodología que permita orientar al nuevo maestro hacia las exigencias del tiempo actual venezolano.

El objetivo de este artículo está orientado a delimitar los elementos de la pedagogía social socialista presentes en la preparación del Profesor Asesor del Programa Nacional de Formación de Educadores y Educadoras para la Vinculación Profesional Bolivariana.

 

La pedagogía social socialista es la tendencia que se asume en el trabajo de investigación titulado La Preparación del Profesor Asesor para la Vinculación Profesional Bolivariana en la aldea “Modesto Silva” de Cumaná, estado Sucre.

En esta tendencia se toma en cuenta influencias  del humanismo y de la filosofía marxista-leninista, fundamentada en el materialismo dialectico e histórico. En esta tendencia “se coloca al hombre como en el centro de su desarrollo y esencialidad se encuentra el hombre como agente que requiere de una amplia gama de valores humanos y sentimientos, que constantemente se reproducen e irradian en todos los miembros de la sociedad.” [2]

En función de formar un maestro que apoye e impulse el actual proceso de transformación de la sociedad venezolana de un modo de producción capitalista a uno socialista es imperante romper con el individualismo pedagógico, asumiendo la socialización de los conocimientos como una vía para fundamentar la consciencia de clase. En este sentido la actividad, las vivencias, la interacción y el reconocimiento de la interculturalidad se expresan en el modelo curricular del PNFE como elementos estructurales para lograr un maestro gestor del aprendizaje colectivo. Otro elemento que permite identificar la tendencia de la pedagogía social socialista dentro del contexto de la investigación antes nombrada es la concepción de un proceso de enseñanza-aprendizaje fundamentado en la actividad y la comunicación en interacción con los otros. Desde este punto de vista se concibe a la sociedad como una sociedad educadora que forma a hombres y mujeres para la sociedad pero la sociedad también los educa.

Es importante señalar que en la investigación se considera también esta tendencia debido a la  importancia que brinda  al aprendizaje  de valores, sentimientos y cualidades del sujeto que luego se convierten en los fundamentos de los modos de actuación. Entendiendo que el fortalecimiento de los modos de actuación en el Profesor Asesor en el campo de la Vinculación Profesional Bolivariana deben estar orientados hacia el compromiso, la constancia, la veracidad, la cooperación y el incansable anhelo de lograr que los futuros docentes realicen una práctica profesional transformadora modelada desde el Profesor asesor.

Otro elemento de importancia a la tendencia social socialista dentro del contexto de la investigación señalada está la fuerte orientación ideológico-política que se considera, debido al carácter propulsor del nacionalismo que ello encierra. En un país como el nuestro, influenciado radicalmente por la globalización y los medios de comunicación al servicio de la oligarquía capitalista hace falta un desmontaje de los valores que han sido transmitidos desde modelos educativos precedentes que han condicionado a la sociedad venezolana como una sociedad de consumo. Por esto se considera como preponderante la revalorización de la historia, la cultura y el papel del individuo como actor de la transformación social y para lograrlo el hombre debe cambiar su ideología y su accionar político. Surge entonces la necesidad de considerar el poder popular como una vía organizativa posible para involucrar a la sociedad en el momento educativo actual.

 

            La educación por su carácter histórico no puede permanecer a espaldas de los cambios de una sociedad en determinado momento. Venezuela intenta construir el Socialismo del Siglo XXI en democracia, es fundamental que ante esta peculiaridad la educación sea el elemento esencial para la creación del hombre nuevo.

            La tendencia social socialista se enmarca dentro de la investigación por la vía de los métodos y actividades planteados, siendo el trabajo metodológico una vía expedita para su materialización.

 

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS:


[1] Currículo del Subsistema de Educación Primaria Bolivariano. Ministerio del Poder Popular para la Educación. 2007. p. 9.

[2] Geilert De la Peña Consuegra. La tendencia contemporánea social - socialista de la pedagogía y el desarrollo de la capacidad de organización de la vida en los estudiantes. Alojado en WWW.Monografías.com, (actualizado el 25 de mayo de 2011.) p. 5. 

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