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Poco a poco, a lo largo de nuestra existencia, vamos ganando kilos y sin darnos cuenta llegamos a ser obesos. Lo recomendable es que pesemos en correspondencia con la parte decimal de nuestra estatura. En mi caso, mido 1 m con 67 cm, un poquito más de metro y medio... por lo tanto mi peso ideal es 67 kilogramos, po´dría tolerarse hasta 70 kg. Lamentablemente... la dinámica de los malos hábitos alimenticios me llevaron a ostentar la pesada carga de 104 kilogramos. Un exceso de 37 kilos que fueron transformando mi modo de ver la vida y hasta las relaciones con los demás. (Recomiendo: www.medicinapreventiva.com.ve)

La primera fase de mi gordura, se sitúa en los primeros años de casado y mi trabajo en un relevante puesto de la administración pública estatal. Los comentarios irónicos de la gente cercana no se hicieron esperar: "la buena vida"... Aunque yo ripostaba, argumentando que la comida cara no produce gordura, sino que más bien era la estrechez económica la que me hacía comer pastas por lo barato. Entre esas contradicciones, dimes y diretes de tanta gente maliciosa pasé mis cuantos disgustos.

Seguí adelante hasta encontrarme en la segunda fase. Ya me causaba dificultad atarme los cordones de los zapatos, la pretina de los pantalones se doblaba hacia afuera, me embarqué en la moda de las guayaberas, ya casi no me preocupaba por la actividad física. Este es un momento en el que todos te gastan bromas por el coala, la pinga de barriga, el embarazo de morochos y pare usted de contar. Lo más destacable en esta fase es el riesgo del deterioro del estado de salud. Está comprobado que las personas con tendencia a acumular grasa abdominal tienden a padecer de problemas cardiovasculares y de accidentes cerebrovasculares, así como de diabetes y en el hombre, aunque ustedes no lo crean, disminución de la líbido, ronquidos nocturnos y trastornos del sueño. Amén del olor corporal y el rechazo de las miradas de las féminas.

Afortunadamente, no llegué al estadio tres, ese en donde ya estás resignado a ser obeso y a que todos te gasten bromas con apodos como lavadora automática, torombolo, pipote, bola de grasa, doble puesto, hummer, anchilarga... Esta es una etapa embarazosa, desagradable, de constantes complejos en la que nos encerramos en nuestro hogar desesperados a calmar la ansiedad con más bocados. Se llega a odiar a todos, no se soporta una conversación sobre dieta y estética corporal, todo el que se te acerca se sorprende de verte tan gordo o gorda y cada quien tiene una recomendación o receta casera para quererte ayudar, aunque en realidad muchos lo que logran es clavarte el dedo en la llaga.

No importa en cual nivel te encuentres con tu gordura. Lo importante es saber que hay una oportunidad para todo, hasta para renacer de las grasas y pasearte orondo u oronda por entre todo aquel que se asqueó de estar a tu lado soportando el ácido aroma de tus emanaciones corporales.

La experiencia personal por la cual pasé tuvo su desencadenante en una serie de achaques que me llevaron al quirófano. Al principio una gastritis erosiva, la cual me produjo sangrado estomacal, razón por la cual dejé el licor para siempre. Recientemente me detectaron un ´bocio eutiroideo con formación nodular no captante, lo cual me producía una disfonía funcional crónica, casi a punto de perder la voz. Cuando decidí someterme a una tiroidectomía, comencé a restringir las grasas, azúcares, sal, carnes rojas, harinas y especialmente gaseosas. Con mucho éxito resultó la intervención quirúrgica. Para el día 5 de diciembre de 2009 ya pesaba 88 kilogramos, lo cual benefició enormemente mi recuperación postoperatoria. Les confieso que no fui a un nutricionista, ni a un endocrinólogo. Como temía por un cáncer de tiroides, me fui directamente al cirujano oncólogo y entre sus conocimientos y lo que pude leer en libros e internet dimos con el clavo. El nódulo comprimía el nervio laríngeo recurrente y entorpecía la producción de una voz limpia. (Mi recomendación es que se evalúen antes por un endocrinólogo y un dietista.)

¿Cómo logré rebajar hasta pesar hoy 86 kilos? Fue sencillo, aunque desesperante las primeras semanas, especialmente porque tendemos a creer que nos desinflaremos como un globo al que pinchas y eso no es así. Hay que llenarse de paciencia, optimismo y mucha consciencia. Recomiendo antes de someterse a un  régimen de pérdida de peso a gran escala asesorarse por un dietista, nutricionista, endocrinólogo o médico general. No descartar la posibilidad de hacerse un perfil tiroideo para ver como andan los valores de T3, T4 y TSH, de ese modo determinar si la gordura es provocada por hipotiroidismo. Algunas personas recurren a la levotiroxina sódica para acelerar el metabolismo y perder peso. Si eso no lo ha prescrito un endocrino, puede resultar fatal, porque se puede causar daños a las glándulas suprarrenales, al hígado y páncreas.

MI PROGRAMA DE PÉRDIDA DE PESO:

Bajo consumo de pastas, pan, arepa.
Disminución radical de las grasas contenidas en chuleta de cerdo, carnes con grasa, sopa de costilla de res, mondongo, hamburguesas mamarrúas, perros calientes doble salchicha, pan canilla full con jamón, queso, salsas...
Bajo consumo de azúcar blanca, sustituir por edulcorantes, papelón o miel.
Alto consumo de vegetales verdes, en `porciones moderadas cada vez.
Alto consumo de frutas como mandarina, manzana, pera, melón, patilla (suficiente), jugo de toronja en ayuna, jugo de pepino antes de desayunar, cambur para reponer potasio y evitar mareos.
Consumo habitual de pechuga fileteada a la plancha, pescado blanco, una pieza de carne semanal.
Eliminación de los aceites comestibles, solamente me permito rociar las ensaladas con aceite de oliva extra virgen.
Prohibido chucherias, bocadillos, merienditas... Para resolver los malestares que causan los momentos de hambre repentina se debe consumir agua a temperatura ambiente o comer frutas (antes de las tres de la tarde.)
Eliminación de la sal refinada y sustituirla por sal marina en bruto: se consigue en las tiendas naturistas.
Consumo de avena con papelón en agua a temperatura ambiente.
Se puede comer moderadamente aguacate, recuerda que necesitas grasas para asimilar las proteínas.
Mucha agua: dos a tres litros diarios. Reucerda: a temperatura ambiente. Te hace orinar y perder las toxinas que vas eliminando.
Mucho ejercicio. Al principio caminatas moderadas de media hora para hacer recorridos de 6 kilómetros. Lo ideal es hacer 12 kilómetros en una hora. Yo hago entre 40 a 60 minutos diarios en máquina elíptica Orbitrek. Al comienzo fastidia, pero cuando le tomas el control te vuelve adicto al pedaleo, más si vas notando los cambios mediante un control de peso semanal.
Vigilar niveles de ácido úrico, colesterol y triglicéridos, ya que al intensificar la actividad física tienden a aumentar.

En tres meses he rebajado 18 kilogramos, lo cual indica un promedio de 6 kilos por mes. Ha sido algo radical, lo cual me ha dado el beneficio de bajar una talla. De 36 en pantalón ahora uso 34 holgado. En camisas, de XL he pasado a M. Pienso rebajar hasta quedar en 70 kilos. Quiere decir que aún debo perder 16 kilos, lo que debería lograrlo en tres meses más. Pero considerando que no tengo tiroides y que mis hormonas las obtengo de un suplemento hormonal vía oral, debo ajustar la dieta y redoblar los ejercicios, dedicándole ahora más tiempo a los abdominales.

Les aseguro que este ha sido el mayor logro de mi vida. Me siento realizado, cómodo, feliz y optimista. Nunca pensé que invertir 1200 BF en la máquina elíptica me fuera a causar tanta satisfacción, así como la reafirmación del optimismo para emprender cualquier reto, por imposible que parezca.

No se desesperen amigos y amigas. El entusiasmo  te irá atrapando. Si piensas que  es tedioso, costoso e imposible, no obtendrás buenos resultados, aunque necesitas apoyo y ayuda de alguien que cuide tu dieta sin que te sientas vigilado(a), debes estar consciente que todo depende de tu fuerza de voluntad. Consciencia, mucha consciencia: necesitamos de dosis bajas de alimento para funcionar, no entiendo porqué desarrollamos la capacidad de meterle tanto a nuestra bolsa estomacal. Con el progreso de tu plan de pérdida de peso disminuye la ansiedad, ayúdate con infusiones de manzanilla por la tarde, recuerda: endulzada con poca miel, papelón o edulcorante.


Según la recomendación de la Dra. endocinóloga Omidres Pérez:
"Considere el ejercicio como un hábito de higiene. Igual que ducharse o cepillarse los dientes, siempre usted toma tiempo a diario para esto, pues igual debe hacerlo para este hábito de higiene que limpia desde dentro que es el ejercicio. S{olo 30 minutos diariospueden cambiar significativamente su condición de salud ayudándole no sólo a perder peso, sino a no volverlo a ganar, aspecto vital en el control d ela obesidad." (Alborada de salud. En: Diario Región. Cumaná, 29-8-10, p. 14

 

                                                                   
POSTSCRIPTUM: Con esta publicación no pretendo alardear de algún complejo hedonista, narcicista ni de perfeccionismo alguno. Simplemente deseo motivar a aquellas personas que sufren por ser gordas para que intenten la fascinante aventura de perder unos kilos. Esta no es una incitación promocional de algún aparato ni producto, si puedes caminar o trotar suave es preferible.

Tag(s) : #INTERESANTE

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