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La décima o espinela es el tipo de estrofa que se usa para cantarle los galerones a la Cruz de Mayo. en Venezuela. Su cultivo y tradición data de larga trayectoria en la versificación castellana. Se le atribuye a Vicente Espinel (1551-1624) haberle incluído la rima consonante y la regularización del verso a ocho sílabas métricas. Aunque no es necesario conocer todo el universo histórico que gira en torno a la décima para componerlas, bien vale la pena ir buscando datos que eriquezcan el clima cultural que la circunda. Observemos a continuación las recomendaciones que proporciona Andrés Díaz Marrero para hacer buenas décimas:
Cuando quieras escribir
una décima bonita
que te salga redondita
diez versos tienes que unir.
Para que logres seguir
rímalos en consonante;
su octosílabo vibrante,
cumbre del arte menor,
será un gorjeo de amor
para que el alma lo cante.
Rima el primero y el cuarto
consonante con el quinto.
tan fácil como lo pinto
todas las dudas aparto.
Diez perlas en mi hilo ensarto
para expresar lo que quiero;
el segundo y el tercero
ambos riman en pareado
y obtenemos sin enfado
lo que pareció tan fiero.
Pareo octavo con noveno
el resto rima entre sí.
la espinela vibra así
en diez versos que encadeno.
Con ellos el alma lleno
y los canto a viva voz;
voy de la belleza en pos
con la décima trovando;
mi corazó, desbordando
con esta gracia de Dios.
A los fines de establecer el número de sílabas métricas, se deben tomar en cuenta las licencias poéticas como la sinalefa, el hiato métrico, el diptongo métrico y la ley del acento final. Sinalefa es cuando dos vocales continuas se pronuncian ligadas como si formaran una sóla sílaba, aun perteneciendo a palabras diferentes. Hiato métrico es cuando deshacemos un diptongo gramatical, y el diptongo es lo contrario del hiato métrico. Hablemos en cristiano:
Cuan/do/ quie/ras/ es/cri/bir/ 7 sílabas métricas, aplicamos Ley del Acennto final: última palabra es aguda (escribir), por tanto se suma una sílaba al verso, quedando: 7 + 1 = 8 sílabas métricas.
Diez/ Ver/sos/ tie/nes/ que u/nir/ Se ha aplicado sinalefa en las sílabas señaladas en rojo, pero también se ha aplicado la Ley del Acento Final, por lo tanto el verso se contabiliza con 8 sílabas métricas.
Pa/reo oc/ ta/ vo/ con/ no/ve/no/ En las sílabas señaladas en rojo se ha aplicado en primer lugar la ruptura de un hiato gramatical, forjándose así un diptongo métrico; a la vez que se ha formado una sinalefa al pronuciar juntas la o de pareo con la o de octavo, y como la última palabra del verso es grave, entonces no se le suma sílaba adicional.
Observemos este ejemplo en el que se resta una sílaba (Ley del Acento Final), cuando la última palabra del verso es esdrújula: No/ quie/ro/ can/tar/ re/trué/ca/nos/ 9 Sílabas Métricas, pero al restarle ua sílaba: 9 - 1= 8
De seguro que estas menudencias solamente logran enredar un poco el arte de versificar décimas, sin embargo es la base para un excelente dominio de este tipo de composición, que al ir internalizando toda esta teoría te soltarás a improvisar con más versatilidad. Los cultores populares saben poco de estas técnicas, no obstante construyen décimas perfectas.
Es importante destacar, que la décima debe contener cierta cohesión en cuato al tema que declara. Los primeros cuatro versos suelen constituir el encabezado temático, y si los observamos en detalle forman una redondilla. En lo referente al canto, en el cuarto verso suele hacerse una pausa e la cual baja la curva entonativa para comezar el quinto verso con curva ascendente y canto fortalecido. Esto debe ser así, porque del quinto al octavo verso se desarrollan los detalles del encabezado temático cantado en los primeros cuatro versos, siendo los versos noveno y décimo el cierre, temático o colofón de la décima, a lo que se le denomina pie.
Veamos un ejemplo de espinela con versos sin unidad temática:
Compadre tenga un caballo
yo no canto boberías
tengo la pedantería
cuando usted me compre un gallo
yo cantando no desmayo
salúdeme a su mujer
las cosas que hay que ver
yo nunca me imaginaba
que en tu casa se cantaba
fulía al amanecer.
Aunque esta estrofa mantiene la paridad del verso y la rima cumple con los requisitos pautados para caracterizar la espinela, sin embargo el mensaje no se determina con facilidad, es más se aprecian varios temas que no llegan a concluirse.
Ahora apreciemos esta hermosa décima de Ernesto Luis Rodríguez dedicada al Libertador Simón Bolívar:
Raíz del pueblo, semilla
que arborizó libertades,
brazo que izó tempestades,
mente de fúlgida arcilla.
El ventisquero le brilla
de eternidad en la piel,
llega en heróico tropel
al corazón de la historia
no debe nada a la gloria
la gloria es hecha por él.
Ya en lo referente al canto del galerón, como ritual musical por excelencia en los velorios de Cruz de Mayo, se tiene necesariamente que abordar lo referido a los contenidos de las décimas de acuerdo con los diferentes momentos del velorio. Una primera ronda correspondería a la presentación del cantador:
Buenas noches tengan todos
mi verso es claro y certero
me llaman Julián Rivero
cantor de líricos modos.
Mi décima yo acomodo
con sincera displicencia
para saludar la audiencia
que a este velorio ha venido
yo me siento complacido
de contar con su presencia.
Continuarían las décimas de salutación y veneración a la cruz bendita:
Santísima cruz te canto,
te saludo y te venero
por ser lindo pebetero
que nos cubres con tu encanto.
De luceros tejo un manto,
de nubes un pedestal,
con lindas conchas del mar
te ofrendo mi adoración
y pido la bendición
arrodillado en tu altar.
Se suele también saludar y dar gracias a los padrinos de la Cruz, que son quienes arman toda la fiesta de adoración al Santo símbolo de la cristiandad:
Cristo, el maestro divino,
puso en mi garganta fuerza
para cantar con franqueza
y dar gracia a los padrinos.
Ellos con esmero fino
han preparado este altar
donde he venido a exaltar
con devoción infinita
la hospitalidad bendita
que me han sabido brindar.
A partir de esta ronda o rola, como también se le conoce a cada turno, el cual se va demarcando con una flor que va pasando de cantador en canntador, se van desarrollando diversos temas relacionados con la historia patria, la mitología, los dones de la cruz hacia los agricultores o pescadores, o de acuerdo a las imposiciones del animador o presentador, especialmente cuando el galerón es competitivo.
Cosntituye el principal atractivo de los velorios de Cruz de Mayo una especie de contrapunteo ofensivo, denominado también picón, en el que los cantadores se zahieren con décimas que por lo general no llegan a molestar al oponente, aunque en la audiencia queda la sensación de un duelo a muerte:
El Pollo está cacareando
y va botando la espuela
cuando mi ruda espinela
con furia lo va erizando
yo lo estoy aguijoneando
desde hace bastante rato
y me ha salido barato
porque este toro ni pita
aunque mueve la colita
al caminar como un pato.
El Pollo responde al Caimán:
Al caminar como un pato
se te nota un culequeo
lo mismo que un cuchareo
de chivo comiendo en plato.
Ya te ha entrado el arrebato
que evidencia tu ademán
te la das de Supermán
pero algo te limita
yo tengo la criptonita
busca tu pozo Caimán.
Es importante señalar que los cantadores de galerones se autodenominan con apodos, motes o sobrenombres, los cuales adoptan de animales y lugares: El pollo de Cariaco, El Ruiseñor de El Lirio, El Caimán del Manzanares...
El cierre del canto se realiza con décimas de despedida, al otro día cuando se baja la cruz:
Me despido con dolor
aún me queda garganta
este cantador aguanta
pero ya no hay contendor,
porque con la luz del sol
han salido en desbandada
y al llegar la alborada
he triunfado con gran tino
lo mismo que Florentino
cuando al Diablo dio celada.
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